19 enero 2013

Cafetería con señora al fondo



Estaba sentada en una de las mesas del fondo, junto al espejo, hace un par de años  no la vería con tanta nitidez, el humo lo impediría. No despejaba los ojos de alguna de las revistas que se suelen comprar en el local, cosmopolitan, quo, fotograma, y suplementos dominicales, los diarios a estas horas están tan sobados y manchados de café y  toxinas que el leerlo supone un deporte de riesgo. Con una mano jugaba a hacerse ricitos en su media melena trigueña, eso le daba el toque infantil que intuía perdió hace tiempo, con la otra pasaba las páginas con la parsimonia de quien no tiene nada que hacer. Llevaba  puesto un abrigo de espiguilla gris oscuro, excesivo para la temperatura del local, aunque estábamos en invierno aquí no le escatimaban a la calefacción, aún así se podía adivinar que debajo de ese chaquetón habitaba un esplendoroso cuerpo. Y en esas cábalas estaba, en esas y en las otras, en las que escrutando la situación durante bastante rato, piensas en si seria conveniente acercarse a entablar una conversación: estando cerca la hora de cierre seria oportuno ir tomando posiciones.
Levanta la cabeza de la revista, alza una mano dirigiéndola  hacia la barra, sus labios perfectamente pintados se mueven como susurrando algo: en estos momentos me viene a la cabeza la canción de Sabina (peor para el sol), y daría el sueldo del mes por vivir una situación parecida.
-         Fermín, espabila hombre que estas dormido, no ves que la señora te esta pidiendo otra copa. Estos chavales…, en que estarán pensando.
-         Ahh, perdone, aaaahhora mismo la sirvo.                . 




1 comentario:

¡¡¡¡A que coño esperas!!!!!! ¿Suelta algo...?